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Por qué el equilibrio es más importante de lo que pensamos
A partir de la mediana edad, el equilibrio es uno de los indicadores más importantes de nuestra capacidad para mantenernos activos e independientes a largo plazo. Movernos con estabilidad, seguridad y confianza es una habilidad que puede fortalecerse con tan solo unos minutos de práctica diaria.
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Tres ejercicios para comenzar esta semana
- Equilibrio sobre una pierna: Mantén la posición durante 30 segundos por cada lado, dos veces al día. Puedes hacerlo, por ejemplo, mientras esperas a que hierva el agua. Sujétate a una superficie estable si lo necesitas.
- Caminar en línea talón-punta: Da diez pasos hacia delante y diez pasos hacia atrás siguiendo una línea recta por el pasillo. Coloca el talón del pie delantero justo delante de los dedos del pie trasero.
- Balanceo suave con los ojos cerrados: Colócate cerca de una pared o de una superficie estable, cierra los ojos durante un máximo de 20 segundos y percibe los pequeños ajustes que realiza tu cuerpo. Este ejercicio entrena el sistema vestibular del oído interno y la propiocepción, es decir, la capacidad de percibir la posición del cuerpo.
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La fuerza favorece el equilibrio
Las pantorrillas, los glúteos y la musculatura del tronco realizan gran parte del trabajo necesario para mantenernos erguidos y estables. Dos sesiones cortas por semana de sentadillas con el peso corporal, elevaciones de pantorrillas y puentes de glúteos pueden producir una mejora considerable.
Cuando puedas realizar los ejercicios con seguridad y control, puedes añadir progresivamente una pequeña inestabilidad. Los ejercicios con los ojos cerrados deben realizarse siempre en un entorno seguro y cerca de un apoyo estable.
